



Una calurosa, emotiva, fraterna y masiva bienvenida le brindamos cientos de Granjinos a quien fuera uno de los guías espirituales más recordados de nuestra zona: El Padre Esteban Gumucio Vives.
Con cantos, marchas, acompañamos los restos de nuestro Querido Tata esteban, hacia su última morada... la casa que le cobijó durante tantos años: la Parroquia San Pedro y San Pablo. Allí lo vimos en su bicicleta, por el barrio. Como todos los curas de población que eran, vecinos y amigos nuestros. Este mismo espacio que fuera nuestro lugar de encuentro periódico y clandestino muchas veces, se convierte hoy en el lugar en donde descansarán definitivamente los restos mortales de uno de los hijos más creativos e iluminados y sencillos que nos ha dado la Congregación de los Sagrados Corazones, SS.CC.
Como no recordar a tantos y tantos amigos que - hermanados por la fe y la rebeldía contra la dictadura- nos organizamos en el seno de las Parroquias y capillas del Decanato Santa Rosa. Allí estaban, Pablo Fontaine, El "Fucho" Fernando Vives, Jorge Marín "Zebedeo", Mario Soto, "Hans" el rubio seminarista, la madre Irene, la Patty Villarroel, En Los Parrales, San Pedro y San Pablo, Ntra. Sra. de Guadalupe en la Yungay, San Juan, Villablanca, Maria Reina y tantas otras, nos albergaron junto a la palabra fraterna y solidaria de las hermanas religiosas de los SS.CC.
Hoy el legado del tata Esteban, lo recogemos como debe ser: dando todo lo mejor de nosotros por el más humilde de nuestros hermanos, con alegría y sencillez de corazón, sin descansar porque la tarea es urgente, hoy como ayer.
Gracias Tata Esteban, por fortalecer nuestra esperanza, gracias por volver a nuestra casa, nuestro barrio, nuestros corazones, desde donde nunca te fuiste.